
A partir de ese momento y, previa celebración solemne el día acordado, seguimos reuniéndonos las que hasta los 18 ó 20 años compartimos aulas, profesores y apuros....
¡Sorprendente! Dispersadas a lo largo y ancho de la Península o esparcidas en una ciudad tan grande como Valencia, no habíamos vuelto a vernos, salvo muy raras excepciones.
¡Oh, la huella de los años había transformado aquella juveniles caritas en rostros cargados de sapiencia, experiencias, pero también de arrugas....

Qué gracioso, para reconocernos llevábamos en la solapa una etiqueta en la que se leía nuestro nombre.Maravilloso reencuentro. No es lo mismo empezar una amistad, que reanudar una antigua. Pronto el alboroto, las risas, los abrazos, dieron paso a unas conversaciones amplias, sabrosas, encantadoras......¡Cuántas cosas que contar: triunfos, fracasos, alegrias, pesares, bodas, hijos y....¡NIETOS!
Aquello fue sólo el comienzo. Desde entonces todos los meses nos reunimos una o más veces. Hablamos, vamos a comer juntas, programamos visitas culturales, hacemos excursiones, viajes, etc. etc. Cuántas cosas que compartir fruto de la esperiencia que nos han dado los años.....
Ojalá quien esto lea proyecte para un día, quizá lejano aún por ser jóvenes, un reencuentro con personas que, dispersadas por la vorágine de la vida, ya no se vieron en muchos años. Os aseguro que es algo positivo y enriquecedor.

En adelante os hablaré más veces de estas compañeras de carrera que, como premio maravilloso, me ha ofrecido la vida en forma de ¡¡ BODAS DE ORO!!
1 comentario:
Creo que has tenido mucha suerte al reencontrarte con tus amigas. No hace falta tener más de 70 para saber lo importante que es la amistad en la vida. El domingo pasado lo pasé disfrutando de la compañía de dos de mis mejores amigas (amigas desde los años de la Facultad) y no hay día desde entonces que no lo haya recordado con cariño.
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